lunes, 21 de julio de 2014

IV.

"Siempre habrá veranos para cometer errores,
inviernos para llorarlos."
-Loreto Sesma.-

4 días después...
*Riiiiiing-riiiiing*
-Dios, Anna otra vez...-Resoplo y dejo que suene hasta que se corta la llamada.- Llevo así cuatro días, desde que la... Me... Nos besamos. ¿Y por qué me siento tan culpable? Al fin y al cabo era lo que quería, ¿no? Que volviera a mi lado -Hablo con Julián desde la cocina mientras preparo unos Gin-tonics-
-Eso mismo te iba a preguntar ahora ¿Qué tiene de malo? Era lo que ibas buscando, ¿por qué no aprovechaste la oportunidad?
-No sé, tío... Supongo que fue porque antes del beso me habló de Lucho, su novio. Tendrías que verla hablando de él. Se la llena la boca. Le quiere mucho. -bebo de mi copa-
-Mira, no sé lo que sentirá Anna por ese tipo. Pero tú no te quedas atrás hablando de ella. La magnificas, cada vez que hablas de ella es como si fuese tu mayor logro. Por lo menos a mí me das la sensación de que te sientes muy orgulloso de haber estado con ella. Y la cagaste en su momento, pero joder el beso que te dio la otra noche ha tenido que significar algo y deberías hablarlo...
-En eso de que me siento muy orgulloso de haber estado con ella, tienes razón, pero lo del beso... No sé, a lo mejor me lo dio por pena o... yo que sé
-Pues por eso deberías hablarlo con ella, para quitarte esta rayada de encima, porque macho, estás más raro desde que la volviste a ver... -me da una palmada en la espalda y ambos nos reímos-
-Entonces ¿qué? ¿La llamo y lo aclaro o nos tomamos estos gin-tonics mientras vemos la NBA?
-Estoy dispuesto a sacrificar el súper plan para que aclares tu cabeza, pero no te acostumbres, ¿eh? -nos abrazamos, coge su chaqueta y se va-
Vale. Ahora tengo dos gin-tonics intactos prácticamente, una llamada que hacer, un beso que resolver y muchos nervios.
Vuelvo al salón y practico conmigo mismo como decírselo, parezco imbécil... Finalmente cojo el móvil, marco su numero y espero a que conteste, con dos tonos basta:
-¡Martínez! ¡Al fin! ¿Por qué no has respondido a mis llamadas? Te fuiste muy rápido el otro día y no pudimos hablar después de.
-Anna, Anna, frena -la interrumpo- No creo que sea un tema para hablar por teléfono. ¿Te puedes pasar por mi casa y lo aclaramos?
-Si, por favor. Tengo que dejar esto zanjado para que no haya más problemas. Si Lucho se entera...Dios, yo no sé que.
-Anna, en mi casa hablamos de todo, cálmate -la vuelvo a interrumpir y quedamos en 15 minutos-

Después de 30 minutos llega Anna. La abro. Nos sonreímos tímidamente y pasa a mi casa
-La puntualidad nunca fue tu fuerte, eh Simon -me río un poco de ella para relajar el ambiente-
-Tu puntualidad a veces me llega a irritar, que lo sepas, Martínez -contraataca ella-
-Como debe ser -me río- ¿Quieres algo de beber?
-Si me preparas un gin-tonic te lo agradezco y todo -me sonríe-
-Por suerte ya lo tengo echo -voy a la cocina y se lo traigo-
Nos sentamos en el sofá y comienza a hablar
-¿Por qué no cogías el teléfono? No sabes lo preocupada que estaba por si...
-¿Por si lo contaba por ahí y te arruinaba tu relación idílica con tu chico? -alzo una ceja- Puedes estar tranquila, sabes que no voy contando mi vida personal por ahí ¿Era eso lo que te preocupaba?
-Mayormente -bebe de su copa- Pero también me importas tú y lo que aún sientes por mí...
-¿Entonces por qué me besaste? ¿Para jugar conmigo? ¿Para ver mi reacción? -me altero un poco-
-Fue para aclararme, no sé, te vi el otro día en la redacción y me dijiste eso y me dejaste con una sensación muy rara. A parte de para comprobar si era verdad lo que decías también lo hice para aclararme yo y ver si aún te quería.
-Anna... Por lo que me cuentas de Lucho, se le ve buen tío, no quiero joder tu relación con él.
-¿Entonces por qué regresaste y me dijiste que aún me querías?
-Porque pensé que podría recuperarte -agacho la mirada- pero ahora tienes a alguien que de verdad está ahí para ti, con el que no vas a estar sola ni un segundo y eso te hace bien -vuelvo a mirarla con una sonrisa- solo hay que ver como te brillan los ojos cada vez que me hablas de él... Así que me quito de la cabeza la idea de recuperarte, tu mundo sería más fácil si no lo intentase, ¿verdad?
-Eso es cierto -juega con sus dedos. Está nerviosa, no sé por qué, la verdad- Pero no sería mi mundo si tú no estuvieras en él -habla a trompicones, como si estuviera a punto de llorar-
-Bueno, pero podemos ser amigos sin nada más allá de eso, ¿no? -la sonrío y la abrazo-
-Gracias por entenderlo, y por supuesto que podemos ser amigos -me responde abrazándome con fuerza-

jueves, 10 de julio de 2014

III.

Ayer volví a soñar que me querías 
-Luis Ramiro-
No me esperaba para nada ver a Dani después de tanto tiempo. No me gustan los imprevistos y menos si son de este tipo. Me gusta tenerlo todo bajo control y saber cómo actuar en cada momento. El hecho de verle hoy de nuevo por los pasillos de la redacción me ha hecho ponerme en tensión y perder los papeles en el camerino cuando ha venido a verme. No me ha gustado el comportamiento que he tenido con él, por mucho daño que me haya hecho. Por lo menos después del programa he conseguido relajarme y aclarar las cosas con él para que no haya malentendidos. Aunque me fastidia ser feliz con Lucho y que Dani aún sienta por mí, es cierto que me hizo daño, pero me hacía a la idea de que sería feliz con otra chica y al ver que no es así me choca...
Si me sigo comiendo la cabeza así al final voy a acabar loca...
Me hundo en la bañera durante unos segundos intentando dejar mi mente en blanco y conseguir relajarme. Finalmente lo consigo y cuando me doy cuenta de que estoy más arrugada que una uva pasa en un desierto decido salir. Después de cenar me siento en el sofá a seguir con mi ritual de peli y manta del viernes noche.
En mitad de la película me llama Lucho y hablamos sobre la semana, intento obviar el tema de Dani para que no se preocupe por cosas innecesarias. Lucho trabaja en Barcelona, una relación a distancia es complicado y más si los dos trabajamos así que decidimos que cada fin de semana uno iba a la casa del otro y viceversa, aunque muchos fines de semana le toca trabajar y este es uno de ellos así que me quedaré aquí solita en Madrid...

El fin de semana pasa, la semana siguiente pasa, el fin de semana llega y me voy a Barcelona a ver a ese chico de rizos morenos que me vuelve loca, también me paso por Mollet a ver a mi familia y el domingo a las 16:00 parto de nuevo hacia Madrid para comenzar otra semana rutinaria. Me acomodo en mi asiento, iPad en mano dispuesta a  relajarme pero parece que nadie es considerado conmigo: llamadas de mi madre para ver si ya estoy en el tren, llamadas de Lucho diciéndome que ya me echa de menos, llamadas de Flo diciendo que mañana tengo que ir un poco antes... Cuando por fin tengo tiempo para mi y mi lectura otra vez el móvil vuelve a sonar, esta vez es un whatsapp, ¡juro que como me vuelvan a interrumpir apago el móvil! Miro de quien es el mensaje y me sorprendo al ver que el que escribe es Dani, desbloqueo el móvil rápidamente para ver qué quiere:
"Simon!! pensando en lo que me dijiste el otro día, creo que me he perdido muchas cosas de tu vida que me gustaría saber. no sé, hablar de como nos ha ido a ambos después de estos meses. Si estás por aquí podríamos vernos, te parece??"
Me río yo sola imaginando la de veces que habrá cambiado el mensaje para que quedase bien y mandarlo
"Martínez!! Me pillas en el AVE de vuelta de BCN, llego sobre las 18:30 si me invitas a una merienda-cena igual nos podemos poner al día"
No me parece mal eso de quedar con él, lo que me hizo lo tengo superado y no le guardo rencor por ello, supongo que vio en otra, cosas que yo no tenía. Sigo con mi lectura y al rato me contesta:
"Me paso por tu casa sobre las 20:00?"
"Okay, allí te espero! Un besito" 

A las 18:30 salgo del AVE y sobre las 19:00 estoy en mi casa. Aprovecho esta hora para ducharme y ponerme cómoda, paso de arreglarme, total, es Dani, me ha visto de todas las formas posibles. Cuando termino me siento en el sofá y llamo a mi madre para que sepa que he llegado, si no la llamo no se queda a gusto y a las 20:00 ni un minuto más ni uno menos llaman al timbre. La puntualidad de Dani a veces me irrita mucho. Le abro y nada más verme se ríe
-La confianza da asco, eh Simon. Ya me recibes hasta en pijama
-Ya sabes que este es mi uniforme de los fines de semana, no sé de qué te extrañas, Martínez -nos damos dos besos y pasamos al salón- A ver que me has traído de merienda... -le quito el paquete de las manos- ¿Por qué una tarta?
-¿Y por qué no? -responde él quitándose la chaqueta-
Me encojo de hombros y voy a la cocina a por algo de beber. Vuelvo al salón y empezamos a comernos esa tarta mientras hablamos de cómo nos ha ido en estos meses. Él me cuenta que después de que lo nuestro se acabase no lo intentó con la chica. Yo le hablo de Lucho, de cómo nos conocimos, etc. Se me llena la boca cada vez que hablo de él y creo que Dani lo nota.
-L.lo siento si te molesta que hable de él...
-Nunca más quiero oirte decir que lo sientes, vale? -se acerca más a mí y me agarra de las manos-
Me recorre un escalofrío por todo el cuerpo, le miro en silencio, él tampoco habla. De repente siento la necesidad de besarle para ver si de verdad le he superado. Me acerco un poco más, él no se mueve, retrocedo de nuevo, a ver si se va a ilusionar más y no quiero eso... Nos seguimos mirando mientras él me acaricia las manos con la yema de sus dedos. Lentamente bajo la mirada a sus labios y me suelto de sus manos para agarrarme a su cuello. Le beso, me besa. En este momento no pienso en nada más que en disfrutar de sus labios, los extrañaba, vaya que si los extrañaba...  Me dejo llevar por la situación y empiezo a desabrocharle la camisa
-Anna, Anna -se separa con la respiración algo acelerada- Para, me tengo que ir -se vuelve a abrochar los botones de la camisa- Y.ya hablaremos, vale?
Me quedo paralizada mientras él coge sus cosas y sale por la puerta ¿Qué acabo de hacer?

viernes, 4 de julio de 2014

II.

'A veces querer es dejar ir. Es morir para que otro viva.'
-Loreto Sesma-
23 de Julio 2012.
Me dolía ver que no había venido a buscarme, el reloj marcaba las 11:50 y no había venido a por mí. Quedaban exactamente diez minutos para que el AVE se marchara, ¿dónde? a mi tierra, necesitaba desaparecer. La estación de trenes estaba repleta de gente y aún así no podía dejar de sentirme sola, estaba rodeada de personas que se despedían de otras; con abrazos, con besos...Se prometían que volverían a verse en un tiempo sabiendo que a la larga solo se olvidarían la una de la otra. Había gente llorando porque no querían perder a alguien que querían, había gente feliz por irse de vacaciones, gente de todo tipo y luego estaba yo. De pie al lado de mi maleta, enfrente de las vías sin saber qué hacer. Miraba a mi alrededor esperando que viniese a verme, a decirme un último adiós o a pedirme que me quedara con él pero no había nadie. No podía dar marcha atrás, había decidido seguir con mi vida sin él sabiendo que si me quedaba, a la larga me rompería el corazón pero éste aun tenía la esperanza de que Dani apareciese. Dos minutos después el tren llegaba a la estación, aún faltaban otros ocho para que arrancase. Busqué mi puerta de entrada pero no subí, por si acaso Dani venía. Miré de nuevo mi reloj, quedaban cinco minutos. Noté que me estaba mordiendo el labio para no llorar, sentía que los ojos me brillaban porque estaba marchándome de verdad, como prometí que haría si él me fallaba. Vi, en mi muñeca, la pulsera que él me regaló; tenía colgantes de recuerdos que habíamos vivido juntos; un corazón- de lo mucho que nos queríamos-, una barquita como las que hay en el Retiro dónde me declaró que estaba enamorado de mi, y tres estrellas, una por cada año juntos. Había tantas cosas que recordar. Intenté quitarme la pulsera pero al no conseguirlo, la rompí. Quería deshacerme uno a uno de los malditos recuerdos que me había dejado, de las promesas que había dejado por cumplir, de los besos que dijo que me daría durante toda su vida. Toda una vida prometía, resulta que ahora una vida dura muy poco...En ese momento miré hacia mi alrededor , parecía que el mundo iba a cámara lenta, las parejas se daban sus últimos besos, veías como había gente riendo, niños que lloraban al decir adiós a alguien importante, gente feliz; otras no tanto. Iban subiendo los últimos pasajeros y el adiós parecía estar más cerca. Oí gritos tras de mí, muy a lo lejos. Intenté mirar quién era, había mucha gente y no pude verle pero incluso sin verle, noté a mi corazón latir de nuevo, así como hacía días había dejado de hacer. Me giré al escuchar mi nombre repetidas veces y entonces, lo vi. Se acercaba rápidamente, apartando a la gente e inconscientemente me acerqué a él.
-No puedes irte- dijo con la respiración entrecortada de la carrera que se había pegado.-
-El tren está a punto de salir - le miré seriamente.-
-No puedes- repitió- Prometiste que no te irías a ninguna parte aunque las cosas se pusieran difíciles, dijiste que pasara lo que pasara te quedarías -estaba rojo de la rabia-Creía que valían más tus promesas.
-Hablas de promesas cuando eres el primero que no entiende el significado de ellas- le dije alzando la voz, intentaba por todos los medios no llorar, no quería- Te duele que haya roto mis promesas pero yo no puedo quejarme de que tú no cumplas las tuyas, ¿no?- miré hacia otra parte porque si le miraba de nuevo sabía que iba a llorar- He intentado que las cosas salgan bien y lo sabes, porque te quiero- suspiré- Pero hay un límite para querer- le miré un segundo- Y hace mucho tiempo que ese límite lo he sobrepasado contigo y aún así me quedé porque te quería, intenté olvidarme de ti e incluso no sentir nada -notaba algo húmedo en mi mejilla-
-No puedes hacerme esto- me pidió.
-Y tú sí puedes romperme el corazón, ¿eh?- intenté reírme pero fallé- ¿Sabes?- me miró- Quería que vinieses a buscarme para irnos juntos-pude ver como se le iluminaba la cara, hasta que seguí hablando - Eso era antes, quería que vinieras y me dijeras que me querías, pero..- las lágrimas iban a más y ya estaba perdida-Sé que puedes vivir sin mí y sé que tampoco me quieres como has ido diciendo por ahí- me temblaba la voz-
-Entonces..¿no vas a quedarte?
-¿Te quedaste tú cuando más te necesitaba?- le miré-¿Te importó abrazar a otra aún sabiendo que yo te necesitaba a ti?- negué con la cabeza- Creo que mi vida sería mejor si yo sigo por aquí -señalé la puerta del tren- y tú por allí.
-Si decides volver, estaré esperando.
-No te engañes- le miré negando con la cabeza y se dio la vuelta. Miré la pulsera rota en mi mano- Espera- le dije y se giró esperanzado- Esto es tuyo- acerqué mi mano para que la cogiera- No quiero absolutamente nada que me recuerde a ti- le miré. Me mordí el labio para no llorar más. Me miró una última vez y comenzó a andar de nuevo.-

Subí al tren y miré a través de la ventana. Ahí estaba él, con la pulsera en la mano. No había marcha atrás. No era como esas películas en que la tía se rinde y cae en los brazos de su chico porque le quiere. Yo...simplemente no podía estar con una persona que me hacía más mal que bien. Dejé de mirarle, y quizás pensaréis que estaba cometiendo el mayor error de mi vida pero hay veces en las que tienes que aprender a dejar ir. Cogí mis auriculares, le di al modo aleatorio y no sé si el mundo estaba en mi contra pero sonó nuestra canción y no, no la detuve, dejé que sonara deseando que cuando llegase al último verso, no solo se acabara la canción sino que también se acabara esta historia. Cada letra de ésta me recordaba un momento y esperaba que pronto desapareciesen. Había llegado la hora de decirle adiós, de verle por última vez. El tren arrancó.
Estaba dejando mi vida atrás y no os voy a engañar, también dejé parte de mi corazón ahí, una parte que solo a él pude darle y soy incapaz de dársela a nadie más porque no la tengo, era suya desde que lo conocí, le pertenecía. Intento ser feliz pero sé a ciencia cierta que no lo conseguiré, no porque no quiera sino porque me falta algo para serlo.'



martes, 1 de julio de 2014

I.

¿Y dice Sabina que tardó en olvidarla 500 noches?
Pues a mi,
poeta,
Apúntame 501
-Loreto Sesma-
Febrero.2013.
Quiero darles una sorpresa a todo el equipo de ANV, hace mucho que no les veo y ahora que tengo una mañana libre en Aída decido ir a visitarles. Nadie sabe que voy a ir, quiero que sea una sorpresa.
Cuando estoy en la puerta a punto de salir de casa retrocedo unos pasos, dudando si es necesario que vaya, aún no sé si estoy preparado para volver a verla, no acabamos muy bien que se diga y si me ve por ahí seguramente no me dirija la palabra. Finalmente me decido y salgo de casa, no se acaba el mundo porque no me hable, a parte hay más gente en ese equipo que quiero ver.
En poco más de 15 minutos estoy ahí. Todo está igual que siempre, parece que no haya pasado el tiempo, pero si ha pasado, si, estos tres años han dado para tantas cosas.... Me paro delante de mi camerino que ahora es de Marta Márquez. Sale y al verme se asusta.
-Tranquila, no vengo a robar -bromeo-
-Que susto me has dado -dice aún un poco asustada- ¿Qué haces aquí?
-He venido a haceros una visita, pero es sorpresa, no digas nada -la sonrío- ¿Sabes dónde está Flo?
-Estaba en Flocución hace un momento con Anna, supongo que seguirá allí.
En ese momento sale Anna de Flocución y se queda parada mirando hacia donde estoy yo con Marta. La miro durante varios segundos, mi pulso empieza a ir más rápido de lo normal, ni ella avanza hacia mi ni yo hacia ella. Finalmente esos segundos donde el tiempo se ha detenido se rompen cuando ella entra a su camerino. Respiro hondo y mi pulso vuelve a la normalidad. Hablo un rato más con Marta y después voy a Flocución para saludar a Flo.
Allí dentro hacemos nuestras típicas bromas, parece un día normal en TLJ u OM. Decidimos salir para saludar a los demás, mientras preparan el programa les observo pero a la que no veo es a Anna, desde que se metió en su camerino no ha vuelto a salir. En la comida me siento con ellos y vuelve a ser lo mismo que hace unos meses: risas y cachondeo sin parar. Pero Anna tampoco hace acto de presencia.
Salgo del comedor y me paro frente al camerino de Anna, pienso si llamar o no, finalmente lo hago, no quiero que esté mal por mi culpa. A los pocos segundos la puerta se abre, sonríe, pero al ver que soy yo la cara se la cambia completamente.
-¿Qué haces aquí, Martínez? Faltan 15 minutos para empezar.
Nunca me ha hablado en ese tono, por un momento pienso en salir de aquí y hacer como si no hubiera llamado, pero necesito hablar con ella. Se da la vuelta y respira hondo. Paso a su camerino.
-Venía a desearte suerte... Aunque ya sé que no te hace falta -Noto que se ha puesto nerviosa, demasiado diría yo- ¿Estás bien?
-¿Quieres la versión corta? No. ¿Puedes irte? Necesito estar estos minutos para salir tranquila -se recorre el pequeño espacio de su camerino sin parar-
-Anna, si sigues poniéndote así de nerviosa algún día te pasará factura en el directo. Relájate. -la hablo calmado, sin alterarme, sino será peor.-
-¿Tú que sabes? -me mira a los ojos, suspira y se sienta en el sofá-
-Anna... -me siento a su lado-
-¡Anna nada! Joder, déjame sola, ¿tan difícil es de entender? -alza la voz- ¡No solo te dedicas a joderme el día sino también a cuestionar mi forma de relajarme! ¡Déjame en paz! -se vuelve a levantar. Nunca la había visto así de alterada-
-Anna -intento seguir hablando tranquilo, pero cada vez me cuesta más- nadie te está atacando, cálmate. Joder, tu siempre lo tienes todo bajo control. Esa es la Anna que yo conozco.
-Pues a veces no quiero ser así, a veces me gustaría arriesgarme y no hacer siempre lo correcto, como tú - Me mira a los ojos ya más calmada y se crea un silencio que se me hace eterno pero que no quiero que se acabe nunca- Martínez... ¿a qué has venido exactamente?
Suspiro, al fin puedo decirla lo que venía a decirla...:- Anna, desde que me dejaste...
-Yo no te dejé, te dejaste tú solo yendo con aquella morenita tan simpática -aclara-
-Bueno, pues como quieras llamarlo... Desde que terminamos... Mi vida ha sido un desastre -hablo casi susurrando mirando al suelo.-
 No contesta. No dice absolutamente nada. Entonces alzo la mirada y vuelvo a toparme con sus ojos. Y después mis ojos se centran en sus labios, y vuelven a los ojos y bajan de nuevo a sus labios en un perfecto silencio, el cual se rompe cuando Meri llama a la puerta del camerino avisando de que quedan 5 minutos.
-Sal, por favor, déjame al menos estos minutos para calmarme...
Asiento, me levanto y me voy aún asimilando lo que acaba de pasar.


Acaba el programa y al ser viernes deciden ir al bar que hay detrás del plató a tomar algo. Llego con Flo y nos unimos a los demás. Anna también está allí, hablando con Meri, la miro de vez en cuando a ver si se queda sola para poder aclarar lo que ha pasado en su camerino. Meri se va a la barra a pedir y sin dudarlo me acerco a Anna. Mientras llego se acaba su botellín de cerveza y se levanta de la silla
-Me voy ya, estoy cansada, Martínez. En otro momento hablamos
-¿Y a parte de cansada, cómo estás? -no pienso esperar otros 7 meses para hablar con ella-
-Bueno, hay días buenos y días malos, y luego están los de hoy, intermedios.
-¿Yo he influido en ello? -alzo una ceja sonriendo-
No contesta pero no puede evitar sonreír.
-Anna, lo que te he dicho antes en tu camerino... Estaría bien que lo hablaramos, ¿no? Que dejaramos las cosas claras
-Daniel...
-Uhhh... No sé por qué pero no sigue nada bueno -para ella siempre he sido Martínez-
-Yo no soy la persona que estás buscando, no soy la persona de la que te enamoraste, y sobre todo tengo una relación y soy feliz, ¿lo entiendes? -habla calmada, sin rencor, no como antes-
Trago saliva asimilando lo que me acaba de decir y bajo la mirada. Anna coge su chaqueta, se acerca un poco más a mí y me hace una pequeña caricia en el hombro.
-Lo siento, Martínez.