domingo, 21 de septiembre de 2014

VI.

"Lo más bonito de aquella noche fue que tú eras mía y yo tuyo. Y no necesitábamos más."


Caigo rendida sobre su pecho desnudo y con la respiración agitada. Cierro los ojos intentando recuperar la respiración. Hacía tanto tiempo que no me sentía tan a gusto... Mientras nos recuperamos Dani me acaricia el pelo, no me puedo sentir mejor ahora mismo, poco a poco su respiración se normaliza y me quedo aquí apoyada un ratito más.
-Simon... ¿Estas dormida? -me susurra-
-mmm... No... -digo medio dormida. Estoy tan a gusto que ahora no puedo pensar en buscar explicaciones a lo que ha pasado- 
-Mírate -se ríe levemente- si estas agotada -juega con un mechón de mi pelo- ¿vamos a la cama?
-No... Que estoy a gusto ahora... -digo como una niña pequeña y le doy varios besitos en el pecho- 
Deja de insistir y después de un rato nos incorporamos. Empezamos a vestirnos como si nada de lo anterior hubiese pasado. En un momento nuestras miradas se juntan y paramos de vestirnos:
-Dani... ¿Por qué ha pasado? 
Se queda en silencio un momento: -Porque tenía que pasar, supongo -habla casi en susurros-
-¿ Y por qué no lo hemos frenado? 
- Porque nos atraemos -se encoge de hombros- no busques culpables donde no los hay... Parece ser que queda algo después de tanto tiempo 
-¿ Y después de hoy que va a pasar?
- Yo voto por seguir como hasta ahora y si vuelve a pasar pues que pase, sin preocupaciones 
- Martínez...Mírame. -me mira esperando a que siga hablando- me acaba de dejar mi novio y no estoy llorando por los rincones. He venido aquí, hemos echado un polvo después de tanto tiempo y no me siento mal. ¿Por qué? Porque me guste o no eres mi debilidad, pelopincho -le revuelvo el pelo sonriendo y hago que se ría el también- no puedo hacer como si no hubiera pasado y si pasa mas veces no puedo simplemente dejar que pase y ya esta. 
-¿ Y qué propones? 
- No lo sé... -me acerco de nuevo a él y le rodeo el cuello con mis manos- de momento no quiero pasar la noche sola -le hablo cerca de sus labios y no tarda ni dos segundos en pillar mis intenciones. Se abalanza sobre mí dejándome claro que no voy a estar sola esta noche-  

Por la mañana me levanto temprano y con cuidado de no despertarle me empiezo a vestir. Voy al salón y cojo papel y boli, sé dónde está todo, me sé su casa de memoria.
 "Gracias por cuidarme esta noche. Ahora vienen las consecuencias de dejarse llevar, sé que no quieres que me preocupe. Pero es lo que toca. Gracias una vez mas por todo, Martínez. Espero que nos veamos pronto." Le dejo la nota en la cama y le doy un beso en la frente.

*Dani* 
Me despierto y sonrío ampliamente al recordar todo lo que pasó anoche. Me giro ilusionado por verla dormir en mi cama pero en lugar de eso me encuentro una nota. Como suele hacer, como hará hasta que encuentre a alguien tan importante como para no salir huyendo a la mañana siguiente. Resoplo frotándome la cara para espabilarme y seguir con mi vida. Así es Anna, viene y va cuando le da la gana. Pero es un enganche tan fuerte y tan peligroso hacia ella que no puedo hacer otra cosa. Mientras desayuno la escribo un whatsapp 
"Esperaba verte esta mañana"
Al cabo de unos minutos me contesta :
"Necesito pensar, Martínez... No me reproches nada, tu mismo dijiste que sin preocupaciones" 
"Solo dime si va a ser así siempre. Cuando te apetezca echamos un polvo y después si te he visto no me acuerdo"
"Te dije que no quería pasar la noche sola y esa noche ya ha terminado" 
"Muy bien. Pues hasta otra noche."

miércoles, 3 de septiembre de 2014

V.

1 año después.

- Anna, ya no te necesito. Siento ser tan brusco contigo pero no me haces falta en mi vida. Supongo que me he acostumbrado a estar sin ti. Ha llegado alguien a mi vida y me ha devuelto esa ilusión que creía haber perdido. Lo siento, espero que te vaya todo bien pero lo nuestro acaba aquí. 

Entro en mi piso y tras acabar mi sección en El Hormiguero. Me dejo caer en el sofá y me fijo que tengo un mensaje en el contestador. Pulso el botón y empieza a sonar el mensaje. Reconozco la voz desde que empieza. Es Lucho y ese mensaje me cae como un jarrón de agua fría. Me quedo paralizada mirando al frente y poco a poco las lágrimas van saliendo de mis ojos. Lo veía venir, para que me voy a engañar pero nunca creí que iba a suceder de verdad. 
Después de un rato llorando decido que yo tampoco le necesito. Me levanto con decisión del sofá y me voy directa a la ducha, me cambio de ropa y cuando estoy lista busco entre mis contactos en el móvil a alguien que me pueda hacer desconectar: Dani. 
- ¡Simon! Que bueno oírte ¿cómo esta mi rubia preferida? 
- Ay, Martínez... Tan pelota como siempre, no cambias... 
- No hay que perder las costumbres -se ríe- ¿a qué se debe tu llamada?
- Me voy a quedar unos días en Madrid y... Bueno he pensado que si tienes un ratito podríamos vernos
- Por mi perfecto que se me acababa de chafar el plan 
- Con qué soy tu segundo plato, ¿no? -digo bromeando- 
- Tú eres plato único siempre, ya lo sabes -se ríe- 
- Así me gusta. Pues... ¿Me paso por tu casa y me invitas a cenar? 
- Pues como no quieras pizza no tengo otra cosa -se ríe-
- Eso me vale. Voy para allá. Hasta ahora, Martínez -cuelgo-

Llego a su casa y me recibe con los brazos abiertos, siempre le ha encantado ejercer de anfitrión aunque sea una cena como esta, improvisada. Intentó poner buena cara, pero no le puedo engañar y sabe que me pasa algo.
-Simon... Sé que no estas aquí sólo porque te apetece verme -dice mientras nos sentamos en su sofá- ¿qué te pasa? -me agarra de la cara para que le mire- 
-N.nada... Es una tontería sin importancia -le aparto la mirada- 
-Bueno, pues quiero saberla
-Es... Lucho que... -me empieza a temblar la voz- que se ha terminado, Dani, que tiene a otra... 
Nada más oírme me abraza contra él  intentando consolarme. Me mece entre sus brazos y me da varios besos en la frente. Tras un rato así consigo tranquilizarme y me separo un poco 
-Lo siento, pero no sabía a quien llamar 
-No te preocupes, siempre estaré aquí -me sonríe-
-Lo sé, eres esa persona en la que voy a poder confiar siempre porque sé que no me va a pedir explicaciones de nada. Te debo mucho, Martínez 
- Anda ya, boba, sabes que lo hago sin nada a cambio 

Cenamos en el sofá mientras vemos la tele. Más bien está de fondo porque nosotros tenemos una conversación a parte. Me fijo en una cajita que tiene en el mueble del salón 
-¿Qué hay allí? 
- Eh... Pues... Fotos, recuerdos... Esas cosas 
-¿ Puedo abrirla? 
- Si te hace ilusión... -se ríe levemente y yo me levanto a por la caja-
La abro y lo primero que encuentro es la pulsera que me regaló y que yo luego le devolví el día que rompimos. 
- Vaya... La sigues teniendo -sonrío ampliamente-
- Claro, es un recuerdo -sonríe el también- 
Cojo la pulsera entre mis manos y sigo cotilleando la caja. Hay un montón de fotos, tanto mías, como suyas y de los dos juntos.
- Jo... Que recuerdos, ¿eh?
- Si -se rasca la nuca algo nervioso- hace mucho que no habría esta caja y la verdad es que se remueve todo un poquito -se ríe- 
- Normal... Es que fuimos muy felices, Martínez. Míranos -cojo una foto en la que salimos los dos. Yo sonriendo como una tonta y él besándome en la mejilla-
- No sé si te lo he dicho alguna vez pero nuestra relación ha sido la más verdadera que he tenido... -me mira fijamente- me hiciste muy feliz, Simon y seguirán pasando los años y seguirás siendo mi debilidad 
- Ay, calla bobo, que hoy estoy muy sensible -me río y me lanzo a sus brazos hasta que acabamos tumbados en el sofá y nuestros labios y la química que tenemos hacen el resto-