1 año después.
- Anna, ya no te necesito. Siento ser tan brusco contigo pero no me haces falta en mi vida. Supongo que me he acostumbrado a estar sin ti. Ha llegado alguien a mi vida y me ha devuelto esa ilusión que creía haber perdido. Lo siento, espero que te vaya todo bien pero lo nuestro acaba aquí.
Entro en mi piso y tras acabar mi sección en El Hormiguero. Me dejo caer en el sofá y me fijo que tengo un mensaje en el contestador. Pulso el botón y empieza a sonar el mensaje. Reconozco la voz desde que empieza. Es Lucho y ese mensaje me cae como un jarrón de agua fría. Me quedo paralizada mirando al frente y poco a poco las lágrimas van saliendo de mis ojos. Lo veía venir, para que me voy a engañar pero nunca creí que iba a suceder de verdad.
Después de un rato llorando decido que yo tampoco le necesito. Me levanto con decisión del sofá y me voy directa a la ducha, me cambio de ropa y cuando estoy lista busco entre mis contactos en el móvil a alguien que me pueda hacer desconectar: Dani.
- ¡Simon! Que bueno oírte ¿cómo esta mi rubia preferida?
- Ay, Martínez... Tan pelota como siempre, no cambias...
- No hay que perder las costumbres -se ríe- ¿a qué se debe tu llamada?
- Me voy a quedar unos días en Madrid y... Bueno he pensado que si tienes un ratito podríamos vernos
- Por mi perfecto que se me acababa de chafar el plan
- Con qué soy tu segundo plato, ¿no? -digo bromeando-
- Tú eres plato único siempre, ya lo sabes -se ríe-
- Así me gusta. Pues... ¿Me paso por tu casa y me invitas a cenar?
- Pues como no quieras pizza no tengo otra cosa -se ríe-
- Eso me vale. Voy para allá. Hasta ahora, Martínez -cuelgo-
Llego a su casa y me recibe con los brazos abiertos, siempre le ha encantado ejercer de anfitrión aunque sea una cena como esta, improvisada. Intentó poner buena cara, pero no le puedo engañar y sabe que me pasa algo.
-Simon... Sé que no estas aquí sólo porque te apetece verme -dice mientras nos sentamos en su sofá- ¿qué te pasa? -me agarra de la cara para que le mire-
-N.nada... Es una tontería sin importancia -le aparto la mirada-
-Bueno, pues quiero saberla
-Es... Lucho que... -me empieza a temblar la voz- que se ha terminado, Dani, que tiene a otra...
Nada más oírme me abraza contra él intentando consolarme. Me mece entre sus brazos y me da varios besos en la frente. Tras un rato así consigo tranquilizarme y me separo un poco
-Lo siento, pero no sabía a quien llamar
-No te preocupes, siempre estaré aquí -me sonríe-
-Lo sé, eres esa persona en la que voy a poder confiar siempre porque sé que no me va a pedir explicaciones de nada. Te debo mucho, Martínez
- Anda ya, boba, sabes que lo hago sin nada a cambio
Cenamos en el sofá mientras vemos la tele. Más bien está de fondo porque nosotros tenemos una conversación a parte. Me fijo en una cajita que tiene en el mueble del salón
-¿Qué hay allí?
- Eh... Pues... Fotos, recuerdos... Esas cosas
-¿ Puedo abrirla?
- Si te hace ilusión... -se ríe levemente y yo me levanto a por la caja-
La abro y lo primero que encuentro es la pulsera que me regaló y que yo luego le devolví el día que rompimos.
- Vaya... La sigues teniendo -sonrío ampliamente-
- Claro, es un recuerdo -sonríe el también-
Cojo la pulsera entre mis manos y sigo cotilleando la caja. Hay un montón de fotos, tanto mías, como suyas y de los dos juntos.
- Jo... Que recuerdos, ¿eh?
- Si -se rasca la nuca algo nervioso- hace mucho que no habría esta caja y la verdad es que se remueve todo un poquito -se ríe-
- Normal... Es que fuimos muy felices, Martínez. Míranos -cojo una foto en la que salimos los dos. Yo sonriendo como una tonta y él besándome en la mejilla-
- No sé si te lo he dicho alguna vez pero nuestra relación ha sido la más verdadera que he tenido... -me mira fijamente- me hiciste muy feliz, Simon y seguirán pasando los años y seguirás siendo mi debilidad
- Ay, calla bobo, que hoy estoy muy sensible -me río y me lanzo a sus brazos hasta que acabamos tumbados en el sofá y nuestros labios y la química que tenemos hacen el resto-
enamorada con tu historia de , principio a fin :) siguiente
ResponderEliminar